Cómo repartir los costes sin matar una línea que era rentable
El método Full Cost imputa a cada producto todos los costes, directos e indirectos, fijos y variables. El método Direct Cost imputa solo los variables. Para fijar precios sirve el primero; para decidir si una línea se mantiene o se cierra, el segundo, porque el reparto de indirectos es subjetivo.
Por Fran Vera ·
El artículo
Un empresario nos enseña un informe donde una de sus cuatro líneas de negocio sale en rojo. Lleva meses pensando en cerrarla.
La pregunta que hay que hacerle antes de tocar nada: ¿esa línea pierde dinero, o es que le han repartido mal los costes?
Porque son cosas distintas, y confundirlas cierra negocios sanos.
Dos formas de contar lo mismo
Full Cost, o coste completo
Le imputas a cada producto todo: la materia prima, la mano de obra, y también su parte del alquiler, de la luz, de la administrativa y del gestor.
Sirve para una cosa concreta y muy útil: comparar el precio de venta con el coste unitario real. Si vendes por debajo de eso, tienes un problema de precio.
Tiene dos pegas serias. La primera es que hay que decidir cómo repartir lo indirecto, y esa base de reparto es subjetiva: puedes repartir por facturación, por horas de dedicación, por metros ocupados o por unidades producidas, y cada uno de esos criterios te dará un resultado distinto para la misma línea sin que la empresa haya cambiado absolutamente nada. La segunda es que el resultado depende también de cuánto has producido, no solo de cuánto has vendido.
(Eso último pilla a mucha gente: fabricar para almacén mejora el resultado del Full Cost aunque no vendas ni una unidad más.)
Direct Cost, o coste variable
Le imputas a cada producto solo lo que varía cuando produces una unidad más. Lo demás, los costes fijos, se quedan fuera y se cubren con el conjunto.
Lo que sale de ahí es el margen de contribución: lo que cada venta aporta para pagar la estructura.
Cuál usar, y para qué
| Full Cost | Direct Cost | |
|---|---|---|
| Qué imputa | Todos los costes | Solo los variables |
| Para qué sirve | Fijar y revisar precios | Decidir qué se mantiene y qué no |
| Punto débil | El reparto de indirectos es subjetivo | No te dice si el precio cubre la estructura |
| Qué te dice | Si vendes por debajo de coste | Cuánto aporta cada venta |
No es que uno sea mejor. Es que responden preguntas distintas y la mayoría de los desastres vienen de usar el primero para contestar la segunda.
El mismo producto, con los dos métodos
Un servicio que se vende a 1.000 €, con 620 € de costes variables, al que el reparto de estructura le carga otros 430 €:
| Full Cost | Direct Cost | |
|---|---|---|
| Precio de venta | 1.000 € | 1.000 € |
| Costes variables | −620 € | −620 € |
| Reparto de estructura | −430 € | no se imputa |
| Resultado | −50 € | +380 € |
El mismo servicio, el mismo mes, los mismos datos. En una columna pierde 50 € y en la otra aporta 380 € para pagar la estructura.
Las dos cifras son correctas. La de la izquierda dice que el precio se ha quedado corto. La de la derecha dice que, mientras exista la estructura, cada venta de estas ayuda a pagarla.
Volvamos a la línea en rojo
Aquella línea del principio tenía un margen de contribución positivo. Cada venta aportaba dinero para pagar el alquiler y las nóminas.
Salía en pérdidas porque le habían cargado su parte de una estructura que existiría igual sin ella. Cerrarla no habría eliminado esos costes: los habría repartido entre las otras tres líneas, que al mes siguiente habrían aparecido en el informe algo peor de lo que estaban, sin que nada hubiera cambiado en la empresa salvo el criterio de reparto.
Y así es como una empresa que quería dejar de perder dinero acaba cerrando su segunda línea seis meses después de cerrar la primera, convencida cada vez de que está tomando la decisión valiente, cuando lo que está haciendo es perseguir un reparto que se mueve solo.
Dos veces.
El número que casi nadie tiene calculado
Con el margen de contribución sale el punto muerto: cuánto tienes que facturar para no perder dinero.
Punto muerto = costes fijos ÷ margen de contribución
Es un número, uno solo, y se calcula en una tarde. La mayoría de empresarios lo intuye. Intuirlo y saberlo no es lo mismo cuando llega un mes flojo y hay que decidir si se contrata o se espera.
Por dónde empezar
No necesitas montar un sistema de costes completo el primer día. Necesitas tres cosas:
- Separar los costes variables de los fijos. Lo primero y lo más importante.
- Calcular el margen de contribución de cada línea. Precio menos coste variable.
- Ordenar las líneas por ese margen, no por facturación.
Casi siempre aparece algo incómodo: la línea que más factura no es la que más aporta. Y a veces la que estabas a punto de cerrar era la segunda mejor.
¿Y si el reparto lo hace ya tu programa de contabilidad?
Entonces revisa con qué criterio lo hace, porque alguien lo eligió alguna vez, probablemente hace años, probablemente sin pensar demasiado, y ese criterio lleva desde entonces decidiendo qué línea de tu empresa parece buena y cuál parece mala.
Todo esto sale de la contabilidad que ya estás pagando. Lo que suele faltar no es el dato: es que alguien lo mire así.
Preguntas
Preguntas
- ¿Qué es el margen de contribución?
- Es lo que queda del precio de venta después de restar solo los costes variables de ese producto o servicio. Es lo que cada venta aporta para cubrir los costes fijos de la empresa. Mientras sea positivo, esa venta suma, aunque el producto parezca dar pérdidas en el informe anual.
- ¿Por qué una línea rentable aparece con pérdidas?
- Casi siempre por el reparto de los costes indirectos. La base de asignación es una decisión, no un dato, y cambiarla cambia el resultado de cada línea sin que la empresa haya hecho nada distinto. Por eso cerrar una línea mirando solo el coste completo es peligroso.
- ¿Qué es el punto muerto o umbral de rentabilidad?
- La cifra de ventas a partir de la cual la empresa deja de perder dinero. Se calcula dividiendo los costes fijos entre el margen de contribución unitario. Es un número concreto, se saca en una tarde, y la mayoría de empresarios lo intuye en lugar de calcularlo.
- ¿Necesita una pyme pequeña contabilidad de costes?
- Si vende más de un producto o servicio, sí. No hace falta un sistema complejo: basta con separar los costes variables de los fijos y saber qué margen de contribución deja cada línea. Con eso ya se toman mejores decisiones que con el resultado global.
- ¿Qué es el sistema ABC de costes?
- Un método que reparte los costes indirectos según las actividades que realmente los consumen, en lugar de usar una base única como las horas o la facturación. Es más preciso y más laborioso, y compensa cuando los costes indirectos pesan mucho sobre el total.
- ¿Cada cuánto hay que revisar los costes de cada línea?
- Una vez al año como mínimo, y siempre que cambie algo relevante: un proveedor, un precio de compra, una tarifa eléctrica o la estructura del equipo. Los costes se mueven solos y los precios no, y esa diferencia se la come el margen.
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Dos más sobre lo mismo
- La línea que más factura casi nunca es la que más ganaEl margen por línea de negocio se calcula restando al precio de venta los costes variables de esa línea concreta. El resultado ordena las líneas por lo que aportan de verdad, y suele desmentir el orden por facturación: la línea que más vende rara vez es la que más beneficio deja.
- El 31 de diciembre se cierra la puertaLa planificación fiscal de una pyme se hace antes del 31 de diciembre, porque el impuesto se calcula sobre hechos del ejercicio cerrado y después solo queda declarar lo ocurrido. El último trimestre es el momento útil: en abril, cuando llega la declaración, ya no hay ninguna decisión disponible.
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