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Cuadro de mando financiero

Un cuadro de mando financiero es una hoja mensual con los pocos indicadores que sirven para decidir: margen por línea de negocio, caja prevista, cartera de clientes y evolución del gasto. Caudal Asesores lo monta sobre la contabilidad que ya existe y lo entrega cada mes, no cada trimestre.

Qué incluye

Qué incluye

  • Margen por línea de negocio, con los costes repartidos donde tocan
  • Caja de hoy y caja prevista, enlazada con la previsión a 13 semanas
  • Cartera de clientes por antigüedad: quién te debe y desde cuándo
  • Evolución del gasto de personal y del gasto fijo frente a las ventas
  • Comparativa con el mes anterior y con el mismo mes del año pasado
  • Una hoja. No cuarenta páginas

Qué no incluye

Decirlo genera más confianza que cualquier promesa.

  • Un panel en tiempo real que haya que mirar todos los días
  • Indicadores que quedan bien y no cambian ninguna decisión
  • Integración con tu ERP si tu ERP no exporta. Se trabaja con lo que hay
  • Sustituir la conversación. El cuadro no decide, decides tú

Cómo trabajamos

La mayoría de empresarios recibe cada mes un balance y una cuenta de resultados. Y la mayoría no los abre.

No es por dejadez. Es que esos documentos no están hechos para ellos.

Están escritos para otro lector

El balance y la cuenta de resultados son documentos contables. Su formato lo fija el Plan General Contable, su destinatario natural es Hacienda o el Registro, y su pregunta es «¿esto cumple?».

La pregunta que tú te haces es otra:

¿cuál de mis dos líneas gana dinero de verdad me está subiendo el gasto de personal más rápido que las ventas quién me debe y desde cuándo puedo permitirme la furgoneta este año etc

Todo eso se puede sacar de la misma contabilidad. Solo que hay que sacarlo, y nadie lo saca porque nadie lo pide.

Cuatro o cinco números

Un cuadro de mando bueno cabe en una hoja.

Ese es el criterio, y es más difícil de cumplir de lo que parece, porque la tentación siempre es meter un indicador más. Total, ya que estamos. Y al final tienes veinte cifras, ninguna destaca y vuelves a no mirarlo.

El margen por línea. Con los costes repartidos donde tocan, que es la parte que casi nadie hace y la que cambia las conversaciones. Aquí es donde aparece que la línea que más factura es la que menos deja.

La caja. Hoy y prevista, enlazada con las trece semanas. El único número que decide si llegas.

La cartera. Quién te debe y desde cuándo. Un cliente que se estira de treinta a setenta días te está financiando su negocio con tu dinero, y hasta que no lo ves ordenado por antigüedad no te das cuenta.

El gasto contra las ventas. Si el personal sube cuatro puntos y las ventas solo uno, eso no se descubre en el cierre del año: se ve venir con meses de antelación en cuanto los dos números están puestos uno al lado del otro. Y con meses de antelación todavía se puede hacer algo.

Y una reunión

El cuadro no sirve de nada si se manda por correo y ya.

Por eso va con una reunión al mes: media hora, con la hoja delante, para decidir qué se hace con lo que dice. Subir un precio. Llamar a un cliente. Parar una compra. Lo que toque.

Un informe que nadie comenta es papel. Una conversación con datos encima de la mesa es otra cosa.

Dónde y para quién

Preguntas

Preguntas

¿Qué es un cuadro de mando financiero?
Una hoja con los pocos indicadores que de verdad usas para decidir, actualizada cada mes. No es un informe de gestión ni un balance: el balance dice si cumples, el cuadro de mando dice qué haces mañana. Y por eso lleva cuatro o cinco números, no cuarenta.
¿Qué indicadores lleva?
Margen por línea de negocio, caja de hoy y caja prevista, cartera de clientes por antigüedad, y evolución del gasto de personal y fijo frente a las ventas. Se ajustan a tu negocio, porque un indicador que no cambia ninguna decisión es relleno por bonito que quede.
¿En qué se diferencia de lo que ya me manda mi asesoría?
Lo que suele mandar una asesoría es un balance y una cuenta de resultados, que son documentos contables pensados para cumplir. Están bien y hacen falta, pero no están hechos para decidir. El cuadro de mando coge esos mismos datos y los ordena por la pregunta que te haces tú.
¿Cada cuánto se entrega?
Cada mes, con la contabilidad del mes anterior ya cerrada. Trimestral no sirve: en marzo, saber lo que pasó en enero es historia. La gracia está en que llegue con margen para hacer algo con lo que dice.
¿Necesito un programa especial?
No. Se monta sobre hoja de cálculo y sobre la contabilidad que ya tienes. Los paneles bonitos con conexión en tiempo real son caros, tardan meses en montarse y casi nadie los mira. Cuando el cuadro lleve un año funcionando y sepas qué miras de verdad, entonces se puede automatizar.
¿Sirve si tengo una sola línea de negocio?
Sirve menos, y conviene decirlo. Buena parte del valor está en comparar líneas entre sí para ver cuál sostiene a cuál. Con un único producto y sin deuda, con llevar bien la contabilidad y la previsión de caja probablemente vas servido.

Siguiente paso

Veinte minutos y te digo qué haría.

Sin presentación de la empresa ni PowerPoint. Me cuentas cómo lo llevas hoy y qué te preocupa, y te digo si te puedo ayudar o no.

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